miércoles, 14 de enero de 2009

Del exilio y la vida cotiana

Hace ya cuatro meses, y medio a las apuradas, decidí un buen día poner en acto eso que durante mucho tiempo me la pasé diciendo que "un día iba a hacer": metí todo lo que pude en una valija, renuncié al trabajo, escribí un mail general para decir "hasta luego" y, unas 30 horas más tarde, aterricé en Dublín.
Irlanda es un país de lo más simpático: la gente es amorosa, los paisajes son divinos, la población extranjera es numerosa pero muy escasa en inmigrantes argentos (aunque está plagado de brasileros, por motivos que desconozco), y todavía no conocí una sola persona que diga "no" ante la posibilidad de salir una noche (el alcoholismo es una costumbre más que bien vista en estas latitudes, como todo el mundo muy bien sabe).
Adoro las callecitas dublinenses y los pubs llenos de gente a las 6 de la tarde, me divierto todos los días cuando en el trabajo contestan a mi "hola" en 10 idiomas distintos y hasta creo que ya me acostumbré al espanto de clima que azota a la isla y que me obliga a salir de mi casa munida de ropa y accesorios varios para las 4 estaciones que suelen manifestarse en un mismo día.
Lo bizarro, sin embargo, es que a pesar de que no sufro de la típica nostalgia patria por los asados, la quilmes (soy vegetariana y hace por lo menos 6 años que no tomo cerveza) y el dulce de leche (más bien me alegro de no tenerlo a mano), lo que me asombra es que extraño con locura las cosas más viles e insufribles; las mismas cosas que siempre me hicieron pensar en el exilio: extraño la obsesión porteña con lo light, el subte atestado de gente, las guarangadas por la calle, el "lo atamos con alambre" y hasta la infinita cantidad de culos que adornan tan campantes las tapas de todas las revistas de todos los kioskos que cruzaba todas las mañanas cuando iba a trabajar.
Los irlandeses, al menos hasta las 6 de la tarde y mientras están sobrios, son más bien tímidos, muy organizados, extremadamente honestos y hasta levemente pacatos. Nada que me resulte familiar, de más está decirlo, pero lo cierto es que los quiero igual.
Ahora bien, antes de partir, madre me advirtió que "la vida cotidiana es igual en todos lados", y por mucho que me cueste admitrlo, esta vez me toca decir que tenía razón.
De lo ÚNICO que escucho hablar hace tres meses es de la crisis, la recesión, y de "lo mal que está todo", y me parece estar en una especie de pesadilla porteña doblada al inglés. Yo, anonadada, contesto con historias de cartoneros, corralitos, cacerolazos y villas miserias que triplican en tamaño a buena parte de cualquier pueblito irlandés.
Ellos me miran embobados como vacas asustadas y yo, indignada, y a veces hasta casi orgullosa, no me canso de proclamar a los gritos que "ESO es crisis", y que si no se dejan de llorar de una buena vez los voy a meter a todos en un avión y los voy a mandar a hacer una pasantía a la 31, "para que vean lo que es bueno".
La queja porteña, por lo menos en mi memoia, tiene razón de ser...o seré yo que, en la nostalgia, recién ahora entiendo eso de "el extraño orgullo de ser argentino".
Extrañísimo.

6 comentarios:

Celi dijo...

Vamos que reabrimos el blog!!! En los paises de tímidos sin duda se consume mucho alcohol, desde algún lado tiene que salir.
Puede que el llanto argento sea tedioso y repetitivo, pero llanto hay en todos lados. Aunque estimo que en buena parte de USA no, en donde cualquier boludo, para ocupar su tiempo y no pensar, se pone a colaborar en la iglesia, en la armada o simplemente se dedica a entrenar el equipo de basquet de sus retoños. Igual ahí también se abusa del alcohol.
En fin, imagino que se deben extrañar las cosas más inesperadas. Pero sentir que otro está mariconeando es enervante y eso conlleva amar a nuestro país, al que una amiga mía definió muy bien. Dijo: Argentina es como un padre golpeador, te violenta y lastima, pero lo querés igual porque es tu padre.
Te mando muchos besos y tomate una rica pinta por mi si volvés a tomar cerveza (Acá si no tomás una Stella te da un agujero en el estómago).
Te quiero!!

El tirador de Larry King dijo...

Brindo por la vuelta De SM y brindo también para seguirte el ritmo, Juli!!!

Lo seguiré a full!!!

Te mando un beso grande

Betty Carol dijo...

Yo les voy a contar lo que es crisis!!! Me mató.

Qué bueno que vuelvas a escribir.

Penelope Glamour dijo...

Celi: "Argentina es como un padre golpeador", jajajaj. Es cierto, una piensa que va a extrañar las empanadas y el helado de freddo y no, de golpe un día te sorprendés añorando, nostálgica, la poesía urbana del obrero de la construcción. Es muy bizarro.
Y lo de USA no sé eh...viste que cada tanto flipan y cazan la escopeta...así que no sé qué onda esa gente.

El tirador: Gracias!!! Sígalo, nomás, y espero poder seguirlo yo también...

Betty: Ay Hola!!!!!!!!!! que emoción verla de nuevo. Ya mismo me voy a su blog a ver en qué anda. Besotes

FANSHAWE dijo...

nononono.....
eso es todo mentira. digo ya que es todo mentira.
no es cierto que la rutina es la misma en todos lados. le juro que no. si no me cree, se toma un avioncito a zimbabwe y va a ver que cada dia le depara un nuevo destino.
y por el exilio, ya sabe que la he felicitado.
pero no hay reivindicacion de la argentinidad. yo reivindico haberme educado en el exterior y no ser mas agresivo y patotero, clasica actitud portenia, y haberlo cambiado por modales mas sobrios y considerados.
beso !

eda dijo...

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